ACBlog 2008 - Capitulo 05

27 Nov 2008

Hoy hablaremos de las frecuentes insensateces que podeis encontrar en cualquiera de los aeropuertos del mundo. Hasta el punto que es posible que en alguna ocasión os veais inmersos en estas situaciones más de lo que deseeis.

Advertencia a los lectores: Cuando esto suceda dejad de leer.

 

Sunshine Airlines (1ª parte)

 

Hoy hablaremos de las frecuentes insensateces que podeis encontrar en cualquiera de los aeropuertos del mundo. Hasta el punto que es posible que en alguna ocasión os veais inmersos en estas situaciones más de lo que deseeis.

Advertencia a los lectores: Cuando esto suceda dejad de leer.

Los aeropuertos son lugares donde suceden cosas extrañisimas, tantas que es posible que pasen desapercibidas ante nuestras narices, PERO no ante las mías.

Nada más llegar, se abren las puertas automáticas de un universo paralelo, te cruzas con un grupo de chinos a toda velocidad que persiguen una banderita azul cual si fueran galgos de carreras, tres cadáveres acampados en las inmediaciones con un territorio y una ley propia, un tío de Nápoles que intenta revender los billetes –es una ganga-, una familia que a primera vista parece sensata pero que pierde absolutamente la cordura cuando empieza a plastificar, una maleta, y otra, el equipaje de mano, el perro, los hijos y la abuela… y  todo esto bajo la atenta mirada de una multitud de japoneses hi-tech haciendo fotos como locos. Clic.

En medio de esta aventura, te posicionas en la cola del check-in teniendo la sensación que las demás filas que te rodean van siempre más rápidas. Al final del check-in te despides con una lágrima de tus maletas, esperando volverlas a ver algún día sin pagar un rescate.

Antes de pasar al mágico mundo de los pasajeros en tránsito, todavía debes atravesar  la puerta estelar, en la que solo a las almas más puras y delicadas se les permite la entrada, aquí lo llamamos detector de metales.

Primero debes atravesar un cumulo de gente vaciando impulsivamente botellas y botellas de liquidos cual si estuvieran en mitad de un oasis, te diriges a una nueva cola, y conforme te colocas echas un camaleónico vistazo a tu alrededor (otra vez la sensación del check-in). Al acercarte al detector, los guardias empiezan a desnudar a la gente, especialmente al tio que no tenemos ninguna gana de ver en paños menores porque el detector no deja de pitar e iluminarse. Sin embargo a aquella rubia de perfectas medidas, a la cual no le hacen quitarse ni el abrigo, el detector no le dice ni mu, como mucho podría silbarle o sacarle una alfombra roja.

To be continued…

Capitán Sunshine

 

 

Sunshine Airlines (2ª parte)

Pero ya nada importa, ESTÁS DENTRO. En el maravilloso mundo de los pasajeros en tránsito puedes encontrar multitud de ofertas, cualquier precio está duplicado o triplicado según el aeropuerto, y tal precio suele ser inversamente proporcional a la calidad del producto, en particular en el campo gastronómico.

Aún así, lo mejor de todo está por llegar. Si tienes la suerte de que tu puerta de embarque no sea cambiada de la A-1 a la Z-25, las cuales se encuentran en países distintos, te sientas serenamente a esperar la llamada.

Si te fijas bien, verás que ya hay un grupo de personitas que se mueven, se conocen, se intimidan… alli, todos pegaditos junto a la mesa de azafatas, las cuales, he de decirlo, aparecen de la nada, como si estuvieran escondidas debajo de la mesa y tuvieran prohibido salir hasta 10 minutos después de la hora de embarque del billete.

 “Se informa a los señores pasajeros del vuelo 385 20 1 14 21 1 4 1 que pueden embarcar por la puerta A1”

Es justo en ese instante cuando la población insensata del aeropuerto da lo mejor de si. La gente trama estrategias militares para adelantarse en la espera formando una cola interminable y dejando inexplicablemente vacías todas las sillas cercanas; todo el mundo sabe que es mucho más cómodo esperar de pie y con el equipaje de mano en la mano, que es donde debe estar.

Atraviesas esta nueva prueba de la humanidad y llegas a una lata de sardinas disfrazada de autobús llena de individuos apelotonados y aquí hay dos opciones:

Opción A: el trayecto hasta llegar al avión es bastante más largo que el vuelo en sí.

Opción P: El autobús después  de una vuelta turística te deja a 5 metros del punto de partida.

Subes al avión y te posicionas en tu asiento, por fin. La azafata entre miles de indicaciones te ordena que pongas recto el sillón que imperceptiblemente estaba inclinado 2,5 grados y te explica mediante mimos como usar tu chaleco salvavidas en un trayecto en el que no hay mar, ríos, pantanos, piscinas, o charcos. jajaja

He de decir que es tremendamente sexy que las azafatas te miren ahí para controlar que tengas el cinturón abrochado, miau… :p

Una vez  aterrizas, la guerra de liderazgo de la ultima fila se desencadena, hasta que el avión se queda vacío y en la misma condición de suciedad que el vestuario después del entreno, entre papeles, periódicos y niños plastificados.

Para los que habéis llegado a leer hasta aquí ya sabeis como comportaros en un futuro: state sereni …sempre…

P.D.: te informan de que tus maletas no lo han conseguido…

Capitán Sunshine.

 

 

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